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Frente Grande de la Ciudad de Buenos Aires

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Declaración del Partido Frente Grande de la Ciudad de Buenos Aires E-Mail

1- LO ESTRATEGICO

El Frente Grande forma parte del proyecto político que, desde el 25 de mayo de 2003 hasta el presente, viene transformando la Argentina, porque coincide -en susaspectos fundamentales- con los principios por los que siempre hemos luchado, desde nuestro nacimiento como fuerza política.
Gracias a las decisiones políticas tomadas se logró la recuperación de la autoridad estatal y la vuelta al protagonismo de la política como eje de orientación de la acción gubernamental. Asimismo, esto se expresó en materia económico-social, en unconjunto de políticas que impulsaron el renacimiento de nuestro sector productivo (agrario e industrial), con el consiguiente crecimiento sostenido de la economía, elaumento significativo de la ocupación laboral y del empleo en blanco, y en una exitosa reducción y sustentabilidad de la deuda externa, que ha sido posible por el superávit comercial y fiscal y ha permitido una sólida acumulación record de reservas.

Esta política de altos niveles de superávit gemelos, no es sólo un instrumento depolítica económica sino que también se constituyen como pilares de una soberanía racional revalorizada. Cabe subrayar, asimismo las significativas transformaciones institucionales expresadas por la nueva composición de la Corte Suprema de Justicia, la anulación delas leyes de Punto Final y Obediencia Debida y la recuperación de la institucionalidad de negociación salarial a través del régimen de paritarias. Por cierto que tambiénapoyamos las políticas de derechos humanos, de defensa y de relaciones exteriores, asícomo los avances que se realizan en materia de salud, ciencia y tecnología y educación, entre otros.
No se trata, tan sólo de una favorable coyuntura internacional que ha permitido esto, ino de decisiones políticas orientadas a reparar las graves consecuencias quedejara la aplicación de los programas económicos neoliberales desde la dictadura
militar de 1976, que fueran profundizados durante la década del noventa. todo esto en un contexto de fuerte compromiso con la integración regional, en uncontexto de renacimiento de las esperanzas en los gobiernos populares de la región y de renovados ímpetus del imperio del norte para contenerlos y debilitarlos, como estamos viendo en Bolivia por estos días.
 
2 LA COYUNTURA
 
La crisis abierta por la oposición de sectores empresariales del campo a las retenciones las exportaciones, ha puesto en discusión el problema de la desigualdad y laurgencia de un proceso de redistribución del ingreso. Quedó claro en la crisis que, quienes se oponen al proyecto de desarrollo económico, productivo y con justicia social en marcha, se apoyaron en un conflicto sobre la distribución de las rentas extraordinarias del agro, para alimentar un clima dedesconfianza y desmoralización de nuestra sociedad. No es la defensa de los derechos de los pequeños productores lo que los movilizó, sino la intención dedefender sus propios privilegios, debilitando y cuestionando la legitimidad de un gobierno elegido por el pueblo en pleno ejercicio de su libertad política. No trepidaron en desabastecer e intimidar, aunque fueran presentados como pobres víctimas deinjustas exacciones por los medios del establishment. La virulencia de su embate queda ejemplificada en lo que los separatistas bolivianos, que se identificaban con la protesta “del campo” argentino, realizan por estos días.

La crisis financiera que se desarrolla imparable, por otra parte, muestra adónde llevan los cantos de sirena del establishment neoliberal que vaticina el peor de losfuturos para las políticas heterodoxas y de redistribución de la riqueza.
Nosotros sostenemos que la autoridad del gobierno para utilizar todos los instrumentos necesarios para avanzar en un proyecto de desarrollo económico y social que contemple primariamente la redistribución de la riqueza es irrenunciable; pero creemos que la decisión de enviar la discusión al Congreso, queterminó con la derogación de la Resolución 125, mostró también la voluntad de discutir democráticamente y restituir la importancia de las instituciones, aún con lascontradicciones del proceso. Esa voluntad política debe ser rescatada y proseguir en el camino de la ampliación de la democracia, asumiendo el riesgo de dar discusionescon final abierto.

3- LOS PROBLEMAS

Como todo camino de transformación política y social, éste no está exento de contradicciones, problemas, errores y conflictos, como se ha manifestado con crudeza en los últimos meses. La pujanza de la economía en estos años se ha puesto en cuestionamiento a partir de la reaparición de la inflación preocupante como consecuencia de la puja distributiva y como herramienta de los formadores de precios para licuar el poder adquisitivo del salario, sin que se avizoren políticas efectivas al respecto. En este sentido, se torna imprescindible no confundir políticas activas para contener la inflación con la medición del índice de precios y por eso es urgente devolverle la credibilidad perdida al INDEC.

Las saludables muestras de ampliación de la base política y social de apoyo al Gobierno que se había expresado en el proyecto de la transversalidad primero y la Concertación después, no han sido continuadas con acciones concretas. La reorganización del PJ no debería significar el olvido de la transversalidad y, mucho menos, la vuelta a la escena de viejos y reprobables actores. Es preciso recuperar el diálogo, también, con los sectores políticos aliados, entre los cuales nos encontramos. La necesaria recomposición de las instituciones que siguió a la profunda crisis del 2001 y al disperso y débil resultado electoral del 2003, requirió de una reafirmación de la autoridad y la investidura presidencial, pero no puede continuarse la construcción de un proceso político y social complejo –y por lo tanto con múltiples actores sociales y políticos involucrados- basándose en el ejercicio de la autoridad como dogma ni resolviendo en círculos cerrados y no representativos.
Por cierto, es más que saludable la decisión de impulsar la discusión de una nueva Ley de Radiodifusión, que termine con el oprobio de continuar con la de la dictadura, pero la democratización de las comunicaciones no puede quedar reducida a circunstanciales peleas o arreglos con los grupos empresariales dueños de los medios. De cualquier modo, toda crisis entraña una oportunidad: la de aprovechar decididamente esta coyuntura y avanzar en la definición de nuestro perfil productivo, de afirmar nuestra sociedad estratégica latinoamericana y nuestra inserción en el mundo a partir de nuestro interés nacional y regional. Es la ocasión para diseñar una política tributaria -de carácter progresivo- y de ingresos que estimule la producción, promueva la igualdad y desarrolle la educación y la innovación tecnológica como pilares de nuestro desarrollo democrático independiente.

La lucha por recuperar niveles de ciudadanía social e inclusión para millones de compatriotas no es ni podría ser sencilla. Significa el desafío de una batalla cultural y de ideas, orientada a que las grandes mayorías hagan suyos los valores que inspiran una Argentina justa, plenamente democrática y con acceso a los recursos materiales y culturales propios de la época. El avance hacia este modelo de país supone, a la vez, la tarea de fortalecer y mejorar el funcionamiento de las instituciones -incluyendo una profunda reforma política-, y de promover formas nuevas y creativas de participación popular que enriquezcan y amplíen nuestra democracia.
Asimismo, esto requiere el fortalecimiento y rediscusión del régimen federal, a partir del ejercicio de la propia capacidad tributaria, el fortalecimiento de las instituciones políticas provinciales, liberándolas de sus relaciones clientelares con los grupos dominantes locales y la profundización del desarrollo local autónomo a partir de las capacidades específicas de cada una de las regiones.

Esto requiere, también, de un Estado fuerte, moderno y eficaz para actuar en la producción de equilibrios sociales que no pueden quedar librados a la ley del mercado.
Reivindicamos la plena capacidad del Estado para garantizar el goce de los derechos ciudadanos para toda la población, controlar y regular la provisión de servicios públicos y los sectores estratégicos de la economía, proteger el trabajo digno y bien remunerado, garantizar el acceso al crédito y a la propiedad en beneficio de los sectores populares e impedir las maniobras oligopólicas que alimentan la inflación, afectando particularmente a los sectores populares. Para esto último es necesario fomentar (y exigir en los casos necesarios) la ampliación de la oferta de bienes y servicios, controlar el conjunto de la cadena de valor, desde la producción hasta la venta al consumidor, garantizando la razonabilidad de los márgenes de

4- LA SITUACION EN LA CIUDAD

El prolongado conflicto abierto por la crisis con el campo concentró todos los análisis políticos y enmascaró muchos otros problemas acuciantes, tanto a nivel nacional, como de modo particular, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lejos de ser un tema menor, en nuestra ciudad pareciera que todos los problemas quedaron subsumidos por el conflicto nacional, sin que se haya dado suficiente espacio a un análisis del gobierno de Macri. Nuestra visión de su gobierno, más allá de las diferencias políticas e ideológicas conocidas, está ligada con los problemas que ya acusa la gestión, la ausencia de definiciones en temas claves y exigidos por la Constitución –como la elección de comunas- y preocupantes retrocesos en temas sensibles para todos los vecinos, como son la degradación de la educación, la salud, el espacio público y la recolección de residuos.
Por lo tanto, es necesario manifestar que:

  • En lo político-institucional; el gobierno de Macri deteriora la calidad institucional y política prevista en la Constitución de la Ciudad al resistirse a convocar a elecciones para poner en funcionamiento las comunas, que son espacios vitales de participación y gestión pública. Prueba de ello es la reiterada postergación de la confección de los mapas de los que surgirán los nuevos padrones. También se deteriora la calidad institucional con los rumores provenientes desde el mismo gobierno con respecto a una innecesaria reforma constitucional, con fines claramente electoralistas. Y van en el mismo sentido la falta de cumplimiento de las promesas electorales de transparencia en la gestión y saneamiento de la administración, como se comprobó durante la crisis veraniega con el sindicato municipal y la paz sellada de manera oscura.

  • Las bondades de un presupuesto equilibrado y sin endeudamiento, que la Ciudad había logrado incluso en medio de la peor crisis de los últimos años, dejaron de existir. A lo que se suma la reciente ley impulsada por el PRO–Macri, que consagra el ajuste de precios en los contratos de servicios urbanos y obra pública. Ante cambios en los costos de las prestaciones que alcancen el 7 por ciento, el proveedor promoverá que la administración revise los precios contratados para resarcirse del efecto inflacionario. Mucho recuerda en esta ley aquella tristemente célebre práctica de reconocimiento de los "mayores costos" a los contratistas y proveedores del Estado que brindó una vía inmejorable para su desguace y vaciamiento en la era neoliberal, convalidando un mayor gasto para las mismas obras. El aumento del ABL y el injustificable endeudamiento de (por lo menos) 1600 millones promovido por el macrismo harán posible su cumplimiento.

  • En el rubro obras públicas se destaca lo inconsistente de las promesas de construir 10 kms. de subte por año: todavía no llegan ni a 10 mts. de avance en las líneas que estaban en obra. La puesta en marcha de la Línea H mostró cómo piensa el Gobierno de la Ciudad: en lugar de recuperar la línea financiada íntegramente por la gestión pública de Subterráneos de Buenos Aires, le entregó la operación a Metrovías, empresa privada que no hizo inversión alguna ni se compromete a hacerla..

  • En el campo social; no ha habido ninguna respuesta a la extrema pobreza existente en muchas áreas de la Ciudad, sino carencia de políticas de contención y asistencia de emergencia. Por otro lado no se advierten políticas específicas de vivienda ni de alojamiento ni de emergencia alimentaria, pese a la existencia de programas específicos que preceden a la actual gestión.

  • En educación, la apurada sanción de la ley de emergencia educativa que permite amplios márgenes de discrecionalidad para encarar los urgentes problemas de infraestructura, es un buen ejemplo de la ineficiencia del Gobierno de la Ciudad para resolver en tiempo y forma los problemas más graves, ya que el plan de obras no se cumple con la debida celeridad mientras continúa la peligrosa degradación de la infraestructura edilicia. En el mismo tema, de forma inexplicable, se le retiraron los fondos públicos a las cooperadoras escolares, lo que impidió la autogestión de los pequeños arreglos y agregó más caos a la ya deteriorada situación de los edificios escolares, para terminar restituyéndolos, luego de advertir el desquicio. Del mismo modo, las reasignaciones de fondos para becas no han sido claras y han abierto frentes de conflicto con la comunidad educativa, a lo que se suma el innegable retraso salarial de los docentes, injustificable en una ciudad rica como Buenos Aires. LA SITUACIÓN EN LA CIUDAD Declaración del Partido Frente Grande de la Ciudad de Buenos Aires.

  • Ni qué decir de la cultura, en una ciudad que se da el lujo de tener cerrado uno de los mejores teatros del mundo, como es el Colón, sin poner fecha para la finalización de las obras. Y que su gobierno, no conforme con no cuidar este símbolo de Buenos Aires, pretendió desarmar la programación de los centros culturales en los barrios, recortando finalmente sus presupuestos y actividades.

  •  Con respecto a la salud pública, se ha producido un grave problema de desabastecimiento hospitalario de medicamentos e insumos, a la par que no se ha puesto en marcha el doble turno en la atención hospitalaria que fuera anunciado en la campaña electoral. Por otra parte, se pretende restar lugar a la formación de los profesionales de universidades públicas en las residencias médicas, cuando se admiten residentes de universidades privadas, las que deben contar con hospitales propios para la formación de sus médicos y no usar los públicos que pagamos todos.

  • En cuanto al espacio público; no existen planes estructurados de bacheo y repavimentación, continuando con las políticas del parche circunstancial de los últimos años. Lo que es más grave con respecto al uso del espacio público y aleja a nuestra ciudad de ser una metrópolis moderna, limpia y eficiente, es el escandaloso incumplimiento de la ley de basura cero y el aumento de la suciedad generalizada en la ciudad como consecuencia de la falta de controles a las empresas y de la inexistencia de campañas de concientización ciudadana. Se ha promovido la finalización de la política de separación domiciliaria de residuos y reciclaje y el regreso al sistema de recolección de residuos basados en el peso. O sea, al “negocio” de las empresas recolectoras, como lo es MANLIBA, del Grupo Macri.

  • Ha recrudecido el delito por la ausencia de una política estratégica en materia de Justicia y Seguridad. No se han elaborado planes integrales y sólo se apeló a la consigna de creación de una nueva policía, que es un buen ejemplo de las políticas contradictorias del macrismo, ya que no se asegura que la “nueva” policía quede exenta de viejos vicios ligados a agentes de otras jurisdicciones que podrán ser miembros de la misma. La actitud del gobierno nacional, negándose a debatir el tema para impedir el traspaso de las áreas pertinentes de la Policía Federal, complica aún más la situación. Por otra parte, no se avanza en la creación del fuero de justicia vecinal que permitiría resolver problemas locales, facilitando el rápido y ágil acceso a la justicia,

5- LA OPOSICIÓN HASTA AHORA

Ante esta situación, han sido los propios vecinos y organizaciones de la sociedad civil los que más se han enfrentado con diversos aspectos de estas políticas, protagonizando diversas luchas aunque sin conducción y sin expresión político-partidaria. Ha llegado la hora de formular una muy amplia convocatoria a quienes comparten este diagnóstico en sus trazos gruesos: hay que construir un programa común de acción y comenzar a tomar iniciativas políticas y ciudadanas no sólo de oposición a las políticas neoliberales del macrismo, sino de construcción de alternativas y poder de la sociedad civil. Hace falta coordinar las luchas sociales en el nivel territorial y dotarlas de contenidos cada vez más abarcadores en lo político y democráticos en su construcción.

6- LO QUE HACE FALTA: NUESTRO COMPROMISO

En este marco, el Frente Grande considera que es necesario avanzar con mayor rapidez y energía hacia la consolidación de una herramienta política que exprese, de modo amplio y plural, en nuestra Ciudad y en el país, a todas las fuerzas comprometidas con una transformación social profunda. No alcanza en la Ciudad con juntar a quienes apoyamos al Gobierno Nacional en las pasadas elecciones de 2007.
Es hora de ampliar y profundizar un proceso de debate, que nos permita establecer las líneas estratégicas de un proceso de desarrollo a mediano y largo plazo.
Son tareas complejas y de alcance histórico, que no pueden ser resueltas por una parcialidad política. El Frente Grande se compromete a trabajar sin sectarismo ni especulaciones por el desarrollo de esa fuerza política, reconociendo la complejidad
de la tarea. Buscamos promover el trabajo unitario de la izquierda y la centroizquierda, lo nacional y popular para conformar una fuerza que exprese ese proyecto de país, con amplia participación de diferentes movimientos sociales. El Frente Grande está, hoy más que nunca, al servicio de la conformación de un sujeto político más amplio y más plural.

 
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